Las cajitas de fósforos y el arte

Julio Martín Pavón

A tono con el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica, este domingo 26 de abril, reflotamos este breve texto que publicamos en 2015 en nuestras redes sociales.
 

Al pensar la fotografía en la actualidad, esta pareciera tener poco que ver con el trabajo artesanal. La fotografía digital, en plena y vertiginosa carrera tecnológica nos hace olvidar que hasta hace muy poco el registro fotográfico era exclusivamente analógico. Que no había extensos menúes con cientos de configuraciones en equipos que hay que actualizar cada tres o cuatro años porque sino el tiempo nos pasa por encima. Dominar los 51 puntos de enfoque, configurar correctamente nuestro flujo de trabajo, conocer los últimos filtros de postproducción y saber como promocionar nuestro material por las redes sociales es fundamental para sobrevivir en el mundo fotográfico contemporáneo.

Sin embargo, en los margenes de este mundo, una fotografía llamada estenopeica nos obliga a pensar en cuestiones más elementales, nos retrotrae a los principios del registro fotográfico y, aunque de manera mas humilde, a los dolores de cabeza de Niepce.

Construir nuestra propia cámara, con nuestras propias manos y todos sus defectos, es un acto primitivo, pero también es construir una mirada atenta y crítica, que no va a dejar que se le imponga tan fácilmente la estandarización de calidad dictada por los grandes fabricantes. En el juego de perforar una chapita para el estenopo solo se va a aceptar la imposición del arte, que es esa que no nos deja seguir la corriente como si nada. Con nuestras propias manos, aislados del tiempo de la excelencia técnico-realista, tenemos que experimentar con la ancestral cámara oscura, como Da Vinci, pero también a contracorriente suya, contra el desarrollo de aquella razón tecnocrática.

No se debe entender que el objetivo del estenopo es dar marcha atrás a la historia, sino dar un punto de apoyo para que en su desarrollo no nos olvidemos de esas contradicciones inclaudicables de la fotografía; todo lo que busca de transparencia, realidad u objetividad es inalcanzable, por mas megapixeles, profundidad de color o diseños ópticos que nos brinden las cámaras más costosas.

Y aunque la abstracción esteticista también sea estéril -se convierte en otra cosa distinta a la fotografía y ya no queda nada más que una formalidad (en todo caso, allí estará el desafío)- la falta de definición, el grano, las aberraciones y las desprolijidades de un encuadre imprevisible sobre la imagen de la realidad atentan contra todo aquello que no quiere ser arte; todo lo que prefiere convertirse en marketing o en ilusión queda velado. Finalmente, romper aquel orden concertado por la Industria Cultural con cajitas de cartón, latitas de gaseosa, extensos tiempos controlados por algún tarareo y papeles fotoquímicos vencidos se torna necesario, al menos como una de las formas posibles.

La Fotografía Estenopeica (en ingles: Pinhole) es la que se practica con cámaras sin objetivos (sin lentes) y donde los rayos de luz ingresan a la cárama traves de un orificio simple, llamado estenopo y que da nombre a la técnica. Los fotografos estenopeicos suelen fabricar sus propias cámaras, la mayoria de las veces con elementos muy simples, como por ejemplo las cajas de fosforos que dan nombre a este artículo.

Las fotos que acompañan este texto son de Guillermo Alvarez (Ig: guillermo_alvarez_fotografia)

Para los que les interese les compartimos este tutorial que circula por la web para que lean y experimenten, y una calculadora de estenopo para iniciados.

 

 

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