Fotogramas en torno a una teoría del fotoperiodismo - Parte I

por KALOIAN SANTOS CABRERA

Aprehender la unidad en plena pluralidad,

que la unidad fuera como el vórtice de un torbellino

y no la sedimentación del matecito lavado y frío.

(Del apartado 19 de Rayuela, de Julio Cortázar)

A lo largo de la historia del fotoperiodismo, un conjunto de miradas se ha encargado de examinar las distintas concepciones en torno a esta práctica social reflejada en un medio de prensa o, en el presente, en el ciberespacio por medio de las webs y las redes sociales. Las investigaciones y ángulos de enfoque, en sentido general pocos en el mundo, no presentan grandes contraposiciones. Si en algo están de acuerdo es en el ineludible papel de agitador social del fotoperiodismo y su existencia como una disciplina clave dentro del periodismo y la sociedad.

 

Captura de pantalla de fotorreportajes publicados en la revista digital CubaDebate.

Al escudriñar en el campo teórico del fotoperiodismo (imagen y mensaje fotográfico; significado/significante) estamos ante un modo colectivo de hacer, pensar y actuar en un lugar donde se educa, reproducen y/o actualizan hábitos cotidianos como formas de organizarse, relacionarse, informarse y participar. La fotógrafa francesa Gisèle Freund, autora de importantes textos sobre fotografía, escribe:

"La introducción de la foto en la prensa es un fenómeno de importancia capital. Cambia la visión de las masas. Hasta entonces el hombre ordinario no podía visualizar los acontecimientos que ocurrían justo ante él, en la calle, en su ciudad. Con la fotografía se abre una ventana sobre el mundo. Los rostros de los personajes públicos, los hechos que acontecen en el país o más allá de sus fronteras, devienen familiares. Con la ampliación de la mirada el mundo se reduce. La palabra escrita es abstracta pero la imagen es el reflejo concreto de un mundo en el cual todo puede ser visto. La fotografía inaugura los mass-media visuales cuando el retrato individual es reemplazado por el retrato colectivo".

De hecho, con la democratización cada vez más vasta del acto fotográfico (el celular más simple ya contiene una cámara), la cotidianidad de las imágenes en nuestra sociedad es ya una práctica rutinaria, singular y con funciones cada vez más diversas. El teórico posmoderno Víctor Burgin, uno de los pensadores más renombrados en el ámbito de la teoría cultural, resalta: “(…) las fotografías impregnan el entorno, facilitando la formación/reflexión/inflexión de lo que damos por sentado. El instrumentalismo cotidiano de la fotografía es bastante evidente: vender, informar, registrar, deleitar”.

Dentro del periodismo la información que brindan las imágenes fotoperiodísticas, es tan importante como la información verbal. Juan José Millás, periodista valenciano, autor entre otros libros de “Las mil y una caras de la fotografía”, establece que:

“El mismo modo que en la vida subrayamos, matizamos o desmentimos con el gesto lo que expresamos con la boca, en el periódico la foto buena (en el sentido de pertinente) puede transmitir una información que desmienta, matice o subraye lo que afirma la noticia escrita. La foto no es una mera mancha para descansar la vista; es información pura y dura y con el tiempo, como demuestran algunas (...), se convierten en íconos de una época”.

Para convertir hechos de la realidad en noticia, el fotoperiodismo toma valores informativos de veracidad, objetividad, realismo y fidelidad entre el público. De ahí que el doctor español Lorenzo Vilches, uno de los investigadores más reconocidos en el ámbito académico del fotoperiodismo, señale en una charla que tuvimos hace casi una década que:

El fotoperiodismo no solamente abarca la información gráfica, sino también los reportajes para revistas generales o especializadas. Hoy, el fotoperiodismo se encuentra en la prensa escrita, la televisión, internet y teléfonos móviles. El fotoperiodismo ya no pertenece solamente a los profesionales que trabajan en empresas periodísticas, los medios reciben y solicitan trabajos de amateurs y vendedores de exclusivas ocasionales”.

Criterios comunes manifiestan que el fotoperiodismo es una actividad informativa, de crónica social y memoria histórica con particularidades estéticas. Es una simbiosis entre la información y la opinión mediante imágenes. Un quehacer informativo especializado que tiene como objetivo fundamental, la captación de lo que subjetivamente se entiende que es lo más expresivo de la actualidad noticiable, tanto por su novedad como por su notoriedad pública.

Al final, según el fotógrafo, investigador y docente argentino Julio Menajosky, una pregunta tan amplia como ¿Qué podemos entender como fotoperiodismo?

“Se nos aparece como una empresa aún más compleja toda vez que fotoperiodismo resulta un término compuesto que remite a la colaboración, yuxtaposición, articulación y relevo de dos disciplinas que se fundirían en un nuevo estadío que sin ser uno ni otro contiene a ambos, tornando sus fronteras, en términos de definición, en una zona que multiplica indeterminaciones y relatividades, que a su vez varían según la geografía y el momento desde donde miramos”.

En resumen, ¿qué entendemos entonces como fotoperiodismo en los tiempos que vivimos? No deja de ser una forma gráfica y sintética de periodismo, con un lenguaje propio y definido. Se refiere a lo relacionado con las fotografías de prensa dispuestas en el contexto general de periódicos, revistas, sitios web, noticiarios televisivos, redes sociales y que conforman un mensaje.

Pueden resultar claras las cualidades del fotoperiodismo. Sin embargo, la terminología sobre las fotografías en la prensa es variable. Resulta necesario establecer tipificaciones para poder determinar la singularidad de cada imagen o conjunto de imágenes dentro del mensaje general. Pero sobre este tema hablaremos en una próxima entrada en este sitio.
 

 

Kaloian Santos Cabrera en el Blog de NOVA

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